Cine y Arte en Lima

Habían ocasiones que llegaba el fin de semana y no tenia planes para nada por que simplemente no tenia dinero, y siempre me preguntaba: ¿Que hay de bueno que hacer en Lima?, así que como no tenia dinero para ir al cine a ver una película que quizás me termine decepcionando pero si tenia tiempo, decidí usar el buscador para ver si encontraba algo interesante.

He aquí una pequeña recopilación de algunos lugares que he visitado personalmente, donde puedes matar el aburrimiento y de paso aprender cosas nuevas y en ocasiones gratis. Interesante, ¿verdad?

Lovemark y Videojuegos

A pesar de que esta especie de blog fue pensando únicamente para hablar sobre las películas que me gustan (y que me disgustan), en este caso quiero hablar sobre un tema en particular: Lovemark.

La frase “Lovemark” al parecer es un termino usado en marketing y dentro del mundo digital que se refiere a una marca cuando se logra posicionar dentro de la mente del consumidor a través de “vínculos emocionales” y “experiencias”.

Desde niño sentía fascinación por las películas y videojuegos, sobre todo este último en mi etapa de infancia hasta la pubertad. A pesar de que mi primer contacto con los videojuegos fue con una consola (si no me equivoco fue con la PSOne) siempre me considere un gamer (por llamarme de algún modo) de ordenador.

Imagen: Huffington Post



Aunque haya pasado horas y horas jugando en mi primera consola, no siento que éste haya logrado crear una conexión tan profunda como cuando lo hacia mientras jugaba en el ordenador. Debo confesar que me gustaba mucho jugar en una PS1 o en una Nintendo 64 y en la actualidad todavía me gusta jugar tanto en una PlayStation 4 como  en una Wii U, pero siento que quizás el hecho de que no haya tenido muchas consolas propias en mi niñez y adolescencia haga que no me sienta identificado con Nintendo o PlayStation o Xbox como marcas Lovemark. De hecho me moriría de la alegría si alguien me regalara una PS4 Pro o la nueva Nintendo Switch, pero me estoy yendo del tema.

 Imagen: Wikipedia Commons

Ahora hablemos de los juegos de computadora.

Valve y Steam.

Hay que aclarar esto para los que no sepan, Valve es la empresa desarrolladora de videojuegos fundada en 1996 y Steam (propiedad de Valve) es una plataforma digital donde se distribuyen los videojuegos lanzada en el 2004 en y que a la vez sirve como un espacio de interacción entre los usuarios. Así que mi Lovemark serían estás dos ya que soy usuario tanto de los juegos de Valve como también soy comprador ocasional de videojuegos en Steam. Fueron los juegos de esta plataforma los que me iniciaron a ser un gamer de PC. Half life, Counter Strike, Team Fortress 2 creo que es casi imposible que no hayan jugado estos juegos con los amigos en las cabinas internet a la hora de la salida del colegio.

Pero el hecho de que tenga que sentirme identificado con una marca específica no me va del todo para mí, tambien me gustan los juegos de Blizzard y Ubisoft ¿Tendría que sentirme  atraído  solo por una marca en específico? me gustan los videojuegos en general, me gustan todas esas compañias, también me gusta jugar en las consolas, así que… mi Lovemark en este caso ¿Serian los videojuegos en general? En fin.

Imagen: Blizzard.com

Siguiendo con el tema, los videojuegos me han ofrecido tanto como el cine, historias maravillosas y personajes inolvidables que hicieron y hacen tan impresionante a esta industria. Desde los primeros juegos de 8bits pasando por los gráficos en 2D y su evolución al 3D hasta los juegos de última generación con gráficos ultra realistas que ni uno mismo se lo cree.

Hablando de videojuegos en general, juegos como el ya mencionado Half life, Lef4dead, Portal, me hiceron convertirme en un gamer que hasta el dia de hoy me sigue facinando con sus historias. Recuerdo haber pasado horas rompiéndome la cabeza jugando al Starcraft, o haberme sentido parte de un mundo fantástico en Warcraft, o terminar aprendiendo parte de la historia en Age of Empires. Son ese tipo de historias las que hicieron que me sienta parte de esta industria y a la vez identificado.

Imagen: Medium.com

¿Por que amo los videojuegos?

Si una historia magnífica y que te haga impactar en ti y logré hacerte sentir las mejores emociones que nunca has sentido, si este tipo de historias se pueden contar en una película o en un libro, ¿Por que no también en un videojuego?

El Club de la pelea – Una lucha de la identidad

“Pocas veces una película me ha hecho ver las cosas de una manera diferente, y logra  algo que no me lo esperaba en ningún momento, nunca imagine el impacto que tendría en mi en la forma de ver al cine y a la vida misma”

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Encontré libertad. Perder toda esperanza era libertad.

Hubo una época donde se podían hacer películas con una fuerte carga ideológica y no tenías que preocuparte por la censura. Antes del cambio al nuevo milenio salieron muchas películas que lograron conmover al espectador de una manera única. Los 90’s no solo fue una buena época para el cine, también lo fue para la música, la televisión y los videojuegos. El club de la pelea es una de esas pocas películas que te quiere contar una historia sin rodeos, que quiere transmitir su propia filosofía y crear repercusión en el público, y lo termina logrando.

“El club de la lucha” es una novela de 1996 escrita por el norteamericano Chuck Palahniuk, una joya que pasó desapercibida por mucho tiempo y que no genero mucha controversia sino hasta su adaptación al cine gracias a David Fincher, que inclusive la película fue un fracaso en taquilla. Fue pasando los años cuando se convirtió en una película de culto que marcaría un antes y un después en la historia del cine norteamericano.

No quiero explayarme demasiado así que voy a resumirlo así de simple: Tyler Durden (Brad Pitt) es la viva imagen de la auto perfección, portador de una filosofía Nihilista, la doble personalidad de nuestro personaje principal (Edward Norton); un empleado de una empresa automovilística que padece de insomnio; que esta sometido a una rutina diaria enfermiza en la que solo trabaja para llenar el vacío con objetos materiales. He ahí la famosa frase: Tenemos empleos que odiamos, para comprar mierda que no necesitamos”. A partir de esto surge un álter ego, vanidoso, valiente, desenfrenado, liberal, en contra del sistema y de todo lo que esta sociedad nos tiene sometidos, un líder el cual nos cuesta creer y aceptar en nuestros tiempos.

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El club de la pelea, mas que un club para golpearse como salvajes y dar rienda suelta a nuestros bajos instintos, era una forma de desahogo de la vida misma, cansados de una existencia sin proyecciones, sin futuros, deciden adoptar la filosofía del club, para formar parte de algo muy importante y nada importante a la vez, el proyecto mayhem era simplemente el siguiente paso de la anarquía, la toma de poder y tumbarse abajo a la estructura de la pútrida sociedad moderna y sentirse libres de una vez por todas.

Considerada una película anti-sistema, anti-consumista y anti-reglas, una cinta desquiciada que no deja de lado la critica social, es mas bien una película ANTI-TODO. Se burla de si misma y rompe sus propias reglas al colocar publicidad de Pepsi y Starbucks en sus escenas. El mismo Tyler que critica los estándares de belleza, es la viva imagen de la vanidad y virilidad, al decir que en el club la regla mas importante es no hablar sobre el club, para luego tener una estructura organizacional semifanatica dispuesta a organizar una revolución.

Con el club de la pelea, David Fincher logra transmitir esa historia que no se ha podido contar de igual manera en otras películas, podemos deducir que él no quería lograr un gran éxito de taquilla y simplemente quería ir en contra de lo común y convencional que era Hollywood por entonces, y generar todo tipo de reacciones en el publico y la critica. No cabe duda que el club de la pelea es uno de esos largometrajes que al día de hoy genera polémica sobre lo moral y lo inmoral.

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“Tienes que saber, no temer, saber que algún día vas a morir, y hasta que no entiendas eso, eres inútil.” – Tyler Durden.